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Los Contaminantes Climáticos de Vida Corta (CCVC) son gases y partículas responsables de más del 30% del calentamiento climático global. Se denominan de ‘vida corta’ porque, en comparación con otros contaminantes como el CO2, que una vez emitido puede durar cerca de 100 años en la atmósfera, los CCVC permanecen en el aire durante un periodo relativamente corto, que va de una semana a 10 o 15 años.

¿por qué es importante reducir las emisiones de los contaminantes climáticos de vida corta?

Los CCVC más comunes son el carbono negro (hollín), el gas metano, el ozono troposférico y los hidrofluorocarbonos (HFCs).  El carbono negro se produce por la combustión incompleta de combustibles fósiles y de biomasa, como en el transporte con diesel, la quema abierta de campos agrícolas y residuos, la cocción con leña o la operación de calefacciones, la fabricación artesanal de ladrillos con carbón, entre otros.  El gas metano se produce por la degradación de residuos en los rellenos sanitarios, por la gestión de las aguas residuales o por la gestión del estiércol del ganado. Los HFCs se utilizan en los sistemas de refrigeración y de aires acondicionados, así como en los aerosoles. El ozono troposférico, es un contaminante que se produce por la reacción química en presencia de luz solar, cuando los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de nitrógeno entran en contacto. Estos precursores de ozono son emitidos principalmente por el transporte.

 

Estos elementos ocasionan daños significativos a la salud, a la agricultura y al medio ambiente y su impacto afecta regiones sensibles del planeta, como los Andes, el Himalaya, el Ártico y la Antártica, entre otros. Además, producen 3 millones de muertes prematuras al año por contaminación del aire en espacios interiores y 4.2 millones de muertes por la contaminación del aire en exteriores. También generan que al año se pierdan 110 millones de toneladas de cosechas.

Para Colombia y sus ciudades principales como Bogotá y Medellín el reto es significativo, teniendo en cuenta que son en estas en donde se encuentran la mayor parte de las industrias y el transporte de carga pesada.

¿Qué puede hacer el país para combatirlos? El primer paso es generar un diagnóstico sobre cuánto y cómo contamina el país en este sentido.  Posteriormente, es necesario establecer metodologías de intervención que tengan en cuenta las particularidades, necesidades, retos y oportunidades de los sectores que más aportan a esta problemática, para, con base en ello, promover políticas públicas de transferencia tecnológica y gestión ambiental entre todos los actores, tanto públicos como privados.


Según el ex viceministro de Políticas y Normalización Ambiental, Willer Guevara Hurtado: “Entre los grandes retos ambientales que enfrentamos en Colombia, está la contaminación del aire en nuestras principales ciudades y mitigar las emisiones que contribuyen al cambio climático, lo que sugieren establecer medidas urgentes y ambiciosas de parte de todos. Dentro de las principales medidas que permiten combatir ambos fenómenos, se encuentran: migrar hacia sistemas de transporte libre de hollín y más eficientes, gestionar adecuadamente los residuos sólidos, implementar estufas más limpias y sostenibles en las zonas rurales, implementar mejores prácticas y tecnologías en la industria, entre otras”.

Un ejemplo de éxito en este sentido es la “Iniciativa Ladrillera” de la Coalición del Clima y Aire Limpio, de la cual Colombia es país líder desde el año 2012.  La Corporación Ambiental Empresarial, CAEM, en articulación con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, los gremios de este sector, entre otros actores, han venido implementando acciones para reducir la emisión de CCVC en dicho sector, uno de los que más incide de acuerdo con diversos estudios internacionales. Dicha Coalición es el primer esfuerzo mundial colectivo destinado a reducir estos contaminantes junto a más de 50 países.

La Iniciativa Ladrillera ha sido ejecutada en tres fases: generación de un diagnóstico de la política pública incidente en el sector, desarrollo de un inventario de fuentes para el sector ladrillero colombiano e identificación de medidas de reducción y mitigación de CCVC.

Como resultado del inventario del sector ladrillero en Colombia, se identificó que a 2015 en el país existen 2.435 hornos dedicados a esta labor, distribuidos en hornos artesanales, intermitentes, semi continuos y continuos. Esta información sirvió como insumo que permitió, no solo caracterizar el sector, sino además estimar las emisiones contaminantes de Gases de Efecto Invernadero, GEI, y de material particulado al aire.

De esta forma Colombia se convirtió en un referente a nivel Latino y Centroamericano en la medición, estimación y cuantificación de las emisiones de carbono negro y material particulado inferior a 2.5 micras, validando los procesos de reconversión y transformación tecnológica que el sector ladrillero ha implementado y permitiendo la identificación de escenarios de reducción de carbono negro y de mitigación GEI.

Según Helena Molin Valdés, directora de la Secretaría de la Coalición del Clima y Aire Limpio (CCAC) adscrita al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, “las mediciones constituyen un hito para Colombia que contribuye a la identificación de estrategias de política pública regionales y locales que el país desea implementar con el fin de promover la producción más limpia de ladrillos alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La campaña de mediciones apoyada por la Coalición responde a la necesidad de obtener datos que conlleven a obtener factores de emisión que se ajustan a la realidad del sector ladrillero de la región y que también alimenten la NAMA del sector industrial”.

El ejercicio logró identificar que en promedio la reconversión tecnológica de un horno intermitente a un horno continuo puede disminuir las emisiones de PM2.5 en un 59%, el cambio de dosificación manual en un horno por dosificación automática en aproximadamente 30%.  Además, el uso de combustibles como la biomasa, puede significar en promedio una disminución de las emisiones de carbono negro en un 41%, y el uso de gas natural una disminución del 96% respecto a un escenario base en el uso de carbón.

Gracias al acompañamiento efectivo por parte de la CAEM en la reducción de su impacto ambiental, las empresas ladrilleras han logrado reducir 156.306 toneladas de CO2, luego de que 125 empresas hayan invertido en un total aproximado  de 12 Millones de USD en implementaciones. Esto, además, ha permitido el ahorro de 3.771.691 Millones USD.

Ahora bien, es necesario seguir avanzando. La evidencia científica sólida indica que la aplicación rápida y a gran escala de las medidas de control de los CCVC, como las que ya inició Colombia, podrían evitar el incremento de 0.5 °C en el proceso de calentamiento global.  Inclusive, de la mitigación a gran escala a 2030 se espera evitar 2.4 millones de muertes prematuras anualmente en todo el mundo por la contaminación en exteriores y que 52 millones de toneladas de cosechas comerciales se pierdan anualmente.

Por: Paola Herrera, Coordinadora de la Línea de Energía de la Corporación Ambiental Empresarial