La igualdad de género: camino a la inclusión y la prosperidad

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    En esta columna de opinión, Marcel Lebleu, Embajador de Canadá en Colombia, reflexiona sobre la importancia de los negocios con igualdad de género.

    Columna sobre igualdad de género, por Marcel Lebleu, Embajador de Canadá en Colombia 

    En enero de 2018 el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, se dirigió ante grandes figuras de la política, la economía y la sociedad civil en el Foro Económico Mundial de Davos. En su discurso reivindicó la lucha por la igualdad de las mujeres y calificó como totalmente inaceptable el acoso sexual.

    El énfasis de su discurso no fue una casualidad: la igualdad de género, la cero tolerancia hacia la discriminación y la violencia basadas en género, y el respeto a los derechos humanos, se encuentran en el corazón de la política doméstica e internacional de Canadá.

    En las últimas décadas hemos sido testigos de avances significativos en materia de igualdad de género en el campo laboral y económico. Por ejemplo, según la OIT (2017) en Colombia el 51% de todos los gerentes son mujeres, una de las proporciones más altas de la región.

    Sin embargo, aún existen temas por resolver. La brecha salarial de género es del 7% en contextos urbanos y del 18% en áreas rurales, y sólo el 13% de las empresas tienen mujeres en las áreas de alta gerencia.

    En este orden de ideas, tanto el Gobierno de Canadá como empresas canadienses, adelantan iniciativas para continuar transitando hacia una verdadera igualdad, la cual implica generar condiciones bajo las cuales hombres y mujeres tengan los mismos derechos y oportunidades.

    Las mujeres líderes ayudan a disminuir las barreras sociales para otras mujeres, proporcionándoles modelos a seguir. Los gabinetes ministeriales paritarios, con participación equitativa de hombres y mujeres, como sucede en Canadá y ahora en Colombia, marcan un avance hacia la igualdad en la participación en instancias para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas.

    No sólo porque así se hace tangible la igualdad de género, sino también porque para resolver problemas complejos, un grupo de personas con historias y experiencias diversas es mejor que un grupo homogéneo. Las empresas se benefician al aumentar las oportunidades de liderazgo para las mujeres; se estima que las empresas con tres o más mujeres en funciones de alta gerencia alcanzan mejores puntuaciones a la hora de evaluar la efectividad organizacional en cualquiera de sus dimensiones.

    En ese sentido, soy un convencido de que la igualdad de género es esencial para el desarrollo y la prosperidad de Colombia.

    Actualmente Canadá promueve una Agenda de Comercio Progresivo que contempla la incorporación de nuevos mecanismos en nuestros Tratados de Libre Comercio (TLC) para asegurar que todos los segmentos de la sociedad puedan beneficiarse de las oportunidades que surgen del comercio y de la inversión. Esto incluye fomentar y mantener un diálogo continuo con un amplio espectro de actores con respecto a asuntos comerciales, incluyendo el rol de las mujeres y la situación de las mujeres empresarias, para que podamos ayudarlas a participar más activamente en el comercio y la globalización.

    Luego de un conjunto de TLC que consignaron compromisos con la no discriminación en los capítulos sobre asuntos laborales, ahora buscamos formas de incorporar nuevas consideraciones de género en nuestros TLC. El nuevo capítulo sobre comercio y género incluido en la versión actualizada del TLC Canadá-Chile, refleja este compromiso. Este nuevo capítulo es el primero de esta naturaleza en un TLC canadiense y reconoce la importancia de incorporar una perspectiva de género en los asuntos económicos y comerciales para garantizar que el crecimiento económico beneficie a toda la sociedad.  Tenemos la intención de incorporar disposiciones de género en los futuros TLC a fin de asegurar que las PYMES lideradas por mujeres puedan beneficiarse de las oportunidades que surgen del comercio y la inversión.

    Una política internacional feminista

    La igualdad de género exige pasar de las buenas intenciones a las acciones concretas. Muestra de ello es la decisión de Canadá de implementar una Política Feminista de Asistencia Internacional la cual parte de reconocer que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas es la mejor manera de construir un mundo más pacífico, inclusivo y próspero.

    Lo anterior significa que todas las iniciativas internacionales de Canadá, incluidas aquellas adelantadas en Colombia, deben promover la igualdad de género y considerar la manera diferenciada en que impactan la vida de mujeres y hombres, tomando también en cuenta variables como la edad y la pertenencia étnica. Este es el Análisis Basado en Género Plus (GBA+ por sus siglas en inglés) que se aplica a todas las acciones de la política canadiense tanto a nivel nacional como internacional.

    En Colombia promovemos el empoderamiento económico y educativo de las mujeres, identificando y mitigando las principales barreras que enfrentan para ingresar y permanecer en el mercado laboral formal. De igual forma, buscamos aumentar su participación en los proyectos que implementamos, fortaleciendo su liderazgo comunitario y ampliando su acceso a créditos financieros. Estas acciones nos demuestran que la igualdad de género y el espíritu empresarial no sólo empoderan a las mujeres, sino que también son fundamentales para impulsar la creación de empleo y el crecimiento económico de comunidades.

    Una cultura de negocios responsable

    Para hacer realidad la equidad de género la promoción de una cultura de negocios responsable, respetuosa de los derechos humanos, es un elemento fundamental. A comienzos de 2018, el Gobierno de Canadá completó un proceso de renovación de su estrategia para promover una cultura de negocios responsable por parte de empresas canadienses que operan en el exterior. Como componente de este nuevo enfoque, en enero se anunció la creación de un Defensor del Pueblo para la Empresa Responsable, que tendrá la capacidad de investigar de manera independiente las denuncias sobre abusos contra los derechos humanos, derivadas de la actividad empresarial canadiense en el extranjero. De igual manera, se anunció la conformación de un consejo integrado por diferentes expertos, incluso de la sociedad civil, para asesorar al Gobierno de Canadá y al Defensor sobre la conducta empresarial responsable en todos los sectores económicos.

    Estas dos nuevas herramientas, permitirán investigar, entre otros, las afectaciones que sufren niñas y mujeres y mantendrán a las compañías canadienses a la vanguardia de las prácticas comerciales responsables, y fomentarán el crecimiento económico sostenible e incluyente, así como el desarrollo sostenible de los recursos naturales en Canadá y en donde operan nuestras empresas.

    En ese sentido, la responsabilidad social corporativa es un mecanismo para promover los derechos humanos, empoderar comunidades y avanzar hacia la igualdad de género.  A través de intervenciones con un enfoque diferencial y de género, las empresas pueden convertirse en agentes de transformación social y económica en los territorios donde operan. A manera de ejemplo me permito referir tres de las muchas experiencias canadienses que se desarrollan en Colombia.

    La iniciativa Encadenamientos Productivos Mineros de Continental Gold brinda asistencia y acompañamiento empresarial a emprendedores en el occidente Antioqueño, con el fin de integrarlos a la cadena de valor no sólo de la empresa, sino de la economía regional y de otros grandes proyectos de infraestructura de la zona. 23 de las 45 empresas beneficiadas las lideran mujeres. La Fundación de LaSalle College (LCI) anunció una donación para adelantar, con la Fundación Pies Descalzos, la construcción de una escuela y un centro para la primera infancia en Barranquilla, beneficiando a mil jóvenes y con capacidad para atender a 300 niños menores de cinco años.

    Esta iniciativa permitirá que madres cabeza de familia del sector superen una de las principales barreras de acceso al empleo, al poder contar con un lugar cercano y adecuado para el cuidado y la educación de sus hijos. Finalmente, Frontera Energy ha demostrado su compromiso con la igualdad de género en sus procesos de reclutamiento, desarrollo organizacional, entre otros, lo cual le mereció el reconocimiento “Equipares Silver” del Gobierno de Colombia y el PNUD, convirtiéndose en la primera compañía de su sector en recibir una certificación en equidad laboral con enfoque de género.

    Las anteriores acciones adelantadas por el Gobierno de Canadá, así como por empresas de mi país, demuestran que solamente a través de esfuerzos conjuntos entre el sector público, privado y la sociedad civil, será posible hacer realidad la igualdad de género. Para cerrar las brechas debemos invertir en las mujeres y niñas, promover la inclusión del enfoque de género en los procesos de planeación y presupuestación, y garantizar el pleno acceso al empleo y a puestos directivos de mujeres en el sector público y privado. Canadá es un fuerte aliado del Gobierno de Colombia, de la sociedad civil y del sector privado, y pone a disposición su experiencia y esfuerzos para seguir materializando los derechos de las mujeres y las niñas en el país. Al cerrar las brechas y trabajar por una sociedad que brinde oportunidades iguales para todas y todos, podremos avanzar mejor y más rápido hacia un mundo más pacífico, inclusivo y próspero.